Si te molesta la rodilla o la espalda al entrenar: ajustes comunes para mayores (y cuándo parar)

Que aparezca una molestia entrenando no significa automáticamente “no puedo entrenar”. Pero tampoco es algo que debas ignorar. En mayores, la diferencia entre avanzar y abandonar suele estar en saber ajustar a tiempo.

Aquí tienes una guía tipo FAQ (preguntas reales) para entender qué tocar cuando molesta rodilla o espalda, y cuándo lo sensato es parar y consultarlo.

Matiz importante: entrenar bien no va de aguantar dolor. Va de encontrar una variante que puedas hacer con control, sin compensar y sin miedo.

¿Molestia o dolor? ¿Cómo lo diferencio?

Suele ser molestia “ajustable” si:

  • es una sensación leve o media,
  • baja al calentar o al modificar el ejercicio,
  • no cambia tu forma de caminar o moverte,
  • y no va a más sesión tras sesión.

Suele ser señal de parar y revisar si:

  • es dolor agudo/punzante,
  • aparece hormigueo, pérdida de fuerza o mareo,
  • empeora en reposo,
  • o te hace cambiar claramente el movimiento.

Si dudas, baja nivel primero. Si no mejora, no te pelees con ello.

Me molesta la rodilla al hacer sentadillas o al levantarme de la silla, ¿qué ajusto?

Ajustes comunes (en este orden):

  1. Rango: baja menos (silla más alta o “media sentadilla”).
  2. Apoyos: usa apoyo con manos o una barra fija para estabilizar.
  3. Ritmo: baja más lento y controla la subida (sin “rebote”).
  4. Posición: abre un poco más pies y apunta ligeramente puntas hacia fuera si te da estabilidad.
  5. Alternativa: cambia a prensa suave (si estás en gym) o a puente de glúteo / bisagra si el patrón de rodilla te molesta.

Error típico: insistir en el mismo rango “porque hay que bajar más”. No. En mayores, progresas mejor consolidando un rango seguro y ampliándolo cuando se pueda.

Me molesta la espalda en ejercicios de cadera (peso muerto/recoger cosas), ¿qué ajusto?

Primero, revisa si estás haciendo esto:

  • encorvar espalda al bajar,
  • perder tensión del tronco,
  • o ir demasiado rápido.

Ajustes comunes:

  1. Reduce carga y haz el movimiento más corto (menos recorrido).
  2. Más apoyo: bisagra con manos en una superficie (mesa) para aprender patrón.
  3. Cambia el ejercicio: puente de glúteo suele ser una opción más amable para construir base.
  4. Control del tronco: añade un ejercicio simple de estabilidad (anti-rotación, plancha alta con apoyo) antes del patrón de cadera.

Si la molestia se va con estos ajustes, normalmente estás en buen camino: era un problema de dosis/técnica, no de “prohibición”.

¿Qué hago si me molesta al día siguiente?

Depende de la sensación:

  • Agujeta muscular: normal si es nueva y mejora moviéndote.
  • Molestia articular o “pinchazo”: ajusta la siguiente sesión (menos rango/carga, más control) y evita repetir lo que la dispara.

Una regla práctica: si una molestia dura más de 48–72h sin mejorar, no la trates como “normal”.

¿Tengo que dejar de entrenar si algo molesta?

No siempre. Muchas veces la solución es:

  • bajar intensidad,
  • elegir una variante más estable,
  • y progresar más lento.

Dejar de entrenar por completo a la primera puede hacer que pierdas rutina. Mejor ajustar y mantener el hábito.

Si no sabes qué tocar (o te da miedo equivocarte), un entrenador personal para mayores puede ayudarte a elegir variantes seguras, organizar la progresión y evitar el “ensayo-error” que acaba en abandono.

¿Qué errores hacen que las molestias se repitan?

  • entrenar al límite “para aprovechar”
  • cambiar ejercicios cada semana sin consolidar técnica
  • subir carga y repeticiones a la vez
  • ir con prisa y perder control
  • ignorar señales de compensación (cuello, lumbares, rodilla “hacia dentro”)

En mayores, el control suele ser el atajo más inteligente.

¿Cuándo debo parar sí o sí y consultarlo?

Corta el ejercicio y consulta con un profesional sanitario si:

  • hay dolor agudo intenso,
  • hormigueo, entumecimiento o debilidad marcada,
  • mareo, falta de aire rara,
  • dolor que empeora claramente día tras día,
  • o cualquier síntoma que te cambie la marcha o el equilibrio.

Esto no es alarmismo: es criterio.

¿Cómo lo estructuro para no vivir con molestias?

Lo que suele funcionar:

  • 2 días de fuerza con margen (sin ir al límite),
  • pocos ejercicios base,
  • progresión mínima (una variable cada vez),
  • movilidad breve si lo necesitas.

Para tener una guía clara de estructura y progresión, usa la guía de entrenamiento de fuerza para mayores como marco.

Y si quieres que te lo adapten a tu caso (casa o gym, nivel, molestias), aquí tienes el entrenamiento personalizado para mayores para empezar con estructura y ajustes reales.

Mantén el hábito y progresa con calma

Si te molesta la rodilla o la espalda, no te rindas ni te pelees con el dolor. Ajusta rango, apoyos, ritmo y elección de ejercicio. Mantén el hábito y progresa con calma. En mayores, la consistencia con criterio suele ganar a la intensidad.